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jueves, 19 de julio de 2012

mil besos

Necesito sumergirme en tu mirada
y que mi mundo se transforme en un segundo,
y sentir que el cielo es un destino,
en el cual se accede con un beso...
que desaparezca el tiempo que nos ata,
y caer rendida por mil besos,
y atraparlos todos con mis labios,
y todos tus abrazos con mi cuerpo,
y alimentar tu amor como a una llama
y constatar que el fuego se haga eterno, 
siendo cielo, nunca infierno.




lunes, 16 de julio de 2012

habitante de mis sueños


Hoy los sueños transitaban ya, 
sin trabas,
desde el punto norte
al sur de los deseos,
ocultándose tan solo 
entre las teclas,
deslizándose
seguros,
por etéreos universos,
asombrados de encontrarse
sin pensarlo,
en el bosque azul-añil 
de los ensueños,
donde el tiempo corre 
al ritmo que anhelamos,
donde el alba 
nunca nace sin quererlo,
donde espero cada noche
tu mirada...
habitante de mis sueños.



jueves, 5 de julio de 2012

los recuerdos

Cada vez era mayor el tiempo transcurrido entre cada encuentro, pronto volvería a llover (como cada día desde hacía siete años) La monotonía de la lluvia era apenas comparable a la monotonía de su amor.
Se recostó sobre un sofá y entornó los ojos, permaneció dos horas sin pensar en nada y sin dormirse, al cabo de este tiempo sonó el timbre y él se sobresaltó, ya estaba ahí de nuevo, se levantó a abrir, casi mecánicamente, casi mecánicamente también, miró hacia la ventana : llovía.

El llevaba albornoz blanco y el pelo aún despeinado, ella vestía impecable, como siempre y como siempre también, entró sin parar de hablar y sacudiendo la gabardina, conocía cada una de sus palabras y sus gestos y creía conocer cada uno de sus pensamientos.
Pero a pesar de cualquier previsión ese encuentro iba a resultar distinto,

el umbral del silencio

Atrapado en el umbral de tu silencio
veo nubes...
y parecen ser estrellas,
tras las pruebas que la vidas nos depara
veo valles 
a través de las vidrieras,
el asombro ante la vida
se me antoja:
niebla azul,
que va tiñendo las vilezas,
con el brillo satinado 
de los sueños,
con el alma nacarada
de las perlas,
y el destello, 
tan trivial
y tan hermoso del rocío,
atravesado, 
por el sol de la mañana,
un día de primavera.